Esparcido en notas breves de cuaderno, de aliento corto asmático por ansiedad. Siempre el sueño, nunca la memoria. A veces recuerdo pero casi siempre me sumo con asombro al protagonista delineado en cada texto. Arena desmemoria en el dorso de los párpados. Promesa de personaje. Musa de tercer mundo.
El epitafio reza: “Lee epitafio y reza, asustado”. Reza y que el eco te devuelva la existencia o su reflejo, prueba de aliento, de epitafio, reza.
Un grupo de pingüinos sale de la colonia en la que anidan. Van rumbo al mar. Uno de ellos se detiene. No sigue el camino de los demás ni regresa a la colonia. Inmóvil gira la cabeza hacia los que siguen su marcha y hacia otro que decidió volverse. Después emprende hacia las montañas, donde no hay nada sino vastedad. ”El doctor Aingly explica que aún cuando tomara al pingüino y lo devolviera a su colonia, regresaría a las montañas” dice Werner Herzog como narrador del video y termina preguntándose por qué.
Derangement. Trastorno. Palabras exactas para describir el giro súbito del protagonista de esta historia. Decide ese camino con el mismo tesón instintivo que emplearía para buscar alimento en caso de sentir hambre. No hay razones pues es muy posible que el pingüino no las ocupe para definir su comportamiento. Cómo se puede decidir una pulsión de ese tamaño. El pingüino se ha exiliado o ha decidido morir. Pareciera que hay más argumentos en favor de lo segundo pues seguirá caminando hasta que lo mate el cansancio, el hambre y el frío.
Imposible no conmoverse ni caer en la tentación de hacer paralelismos fáciles con algún caso humano, de aquél que con cada acción se va alejando de su grupo o la supervivencia. Turning point es en inglés el punto decisivo, el momento donde una historia se precipita en cambios sin freno o remedio. La palabra trastorno comprende también un frenesí trágico demoledor. Pareciera que las montañas no marginan idiomas ni especies.
La entidad separatista conocida como inconsciente, tiene conmigo un juego ya tradicional. Pone en mi cabeza una canción subrayando con énfasis repetitivo algún pasaje en particular. Esta mañana desperté con “We’re the same height. The same eyes. But you can’t borrow my clothes all the time” (Somos de la misma estatura. Tenemos los mismos ojos. Pero no puedes usar mi ropa todo el tiempo). Pertenece a una canción de Emiliana Torrini. Relacioné la epifanía con el que la época en que apareció esta canción inauguraba una sed de nueva música después de una reciente separación muy dolorosa (de una pareja en particular aunque el haberme escindido de mí no era tan reciente). También la relacioné con una pareja a la que posteriormente le compartí el mismo extracto de canción. Pero el juego de mi inconsciente tiene otra característica: por sadismo o misericordia me muestra sólo la puntita de lo que quería decirme al poner en mi cabeza esa canción. Para seguirle el juego voy y busco el referente completo. Es cuando acabo percibiendo la magnitud del mensaje de mi inconsciente.
You’re like me
We’re both alone
What’s the problem
I don’t know
We’re the same height
The same eyes
But you can’t borrow my clothes all the timeBad things
Dead things
Sad things have to happen
Sometimes
I let the snow
Melt in my mouth
Until my head hurts
Until I’m out
Makes me laugh a bit
Makes me cry
Same way you confuse me all the time
Bad things
Dead things
Sad things have to happen
Bad things
Dead things
Sad things have to happen
Bad things
Dead things
Sad things have to happen
Sometimes
Sometimes
Sometimes
Sometimes
Eres como yo
Ambos estamos solos
Cuál es el problema?
No lo sé
Somos de la misma estatura
Tenemos los mismos ojos
Pero no puedes usar mi ropa todo el tiempoCosas malas
Cosas muertas
Cosas tristes tienen que pasar
Algunas veces
Dejo que la nieve
se derrita en mi boca
hasta que me duela la cabeza
hasta quedar inconciente
Me da un poco de risa
Me hace llorar
De la misma manera en la que me confundes todo el tiempo
Cosas malas
Cosas muertas
Cosas tristes tienen que pasar
Cosas malas
Cosas muertas
Cosas tristes tienen que pasar
Cosas malas
Cosas muertas
Cosas tristes tienen que pasar
Algunas veces
Recurro a la escritura cuando me es completamente inaplazable. Pero solamente escribo en pequeñas dosis, cosas de corto aliento que no hagan que esté pensando en ello más tiempo de aquél que esté frente al papel o el monitor. Es como estar consciente del peso que tiene una droga o un vicio y recurrir a él sólo cuando la necesidad doblega. Escribo apenas lo suficiente para tener la adrenalina y energía necesarias para continuar, para estar en el momento. Luego, siempre, viene el olvido, el tedium vitae, la abulia, el olvido. El gran problema de este modelo es que los proyectos de cierta estatura requieren un aliento o esfuerzo mucho mayor, sostenido. Requieren labrarse o irse conquistando por centímetros. Yo escribo siempre en retirada, incendiando todo antes de que llegue el enemigo imaginario. Luego como en un sueño regreso a los territorios que hube destruido. Hay nuevamente vida, todo sigue creciendo, pero siempre de forma silvestre, caprichosa. Recurro a la escritura cuando me es completamente inaplazable. Pero solamente…
Disloqué mi atención. Un estímulo no sucede a otro en orden. Sin la ansiedad de la sucesión. El canto es más sonido que lenguaje. Hay ritmo pero es completamente distinto, sin anticipación: cada golpe de tímpano es una sorpresa y un estremecimiento. Algo tintinea reverberando y el estremecimiento conmueve, es la emoción misma, sin tiempo, desbordante palpita oídos orejas como los gatos como la mariguana los bajos la barbilla en la escalera de metal.
Hay personas que perciben diferente. Por alguna razón desarrollaron más un sentido, o mantienen una comunicación especial con él. Podríamos llamarle espíritu sensible, permeabilidad al arte… en cualquier caso es un vínculo fortísimo e instantáneo con aquello que observan, escuchan o palpan. La mayor parte de estos encuentros se quedan en el ámbito de lo privado. Asombros íntimos, incompartibles, perecederos. Hay los afortunados que pueden registrar esta habilidad para percibir, y en eso que registran se deja sentir algo de la huella del encuentro original. Observamos el registro sin afirmar una frontera entre los involucrados, convirtiéndonos en una semilla más en la maraca.
Bajo estas condiciones, el retrato de una persona, una escena o un instante es una telaraña de correspondencias; cápsula de vibraciones, juventudes, emociones, rituales, dolores y silencios.
Mi blog anterior se perdió. Feliz pretexto para revisar mis textos y poder hacerme de la disciplina para compartir aquello que me mueve; textos e imágenes ajenas, quejas, iluminaciones, etc. Bienvenido aquél que deseé leer estas líneas.
Siempre quise ser pintura: doble referido por un instante ante uno mismo, eternizado en el bajar de su temperatura. El que se deshiela o desenmascara desde un telón que es velo, silencio-burka, casa sombra, distancia obligatoria.
Justo cuando iba a mandar al diablo a movistar porque se robaron una recarga de 30 pesos, mi telcel quiere desconocer a mi tarjeta SIM FUCK!11:44:31 AM Septiembre 04, 2010desde Ping.fm
Uno se aleja del internet un momento y zas, le quieren cambiar el nombre al árbol de la noche triste... y por las razones más inverosímiles05:24:25 AM Agosto 30, 2010desde HootSuite
Hijos de divorciados, de gays, niño sandwich, hijo único. Todas las condiciones merecen trato especial. Cada quien trabaja con lo q tiene.05:27:53 PM Agosto 16, 2010desde Seesmic Web