Opinión

El arte de rebajar el arte

Hay un des­pre­cio muy arrai­ga­do por ese con­cep­to abs­trac­to que lla­ma­mos gen­te. Se le reba­ja la obra artís­ti­ca pen­san­do que está muy lejos de alcan­zar­la y antes de poner­le un ban­qui­to o dar­le un mapa de cómo acce­der a ella se le insul­ta mas­ti­cán­do­le la obra. El bolo ali­men­ti­cio resul­tan­te es lo que muchos entien­den por difu­sión o arte para las masas. Se sub­es­ti­ma la capa­ci­dad y sen­si­bi­li­dad del que está fren­te a la obra para vin­cu­lar­se con ella.

De niño no enten­día todas las pala­bras que se ocu­pa­ban en Mafal­da pero enten­día el con­tex­to, la expre­sión, lo que se iba bara­jean­do. Poco a poco fui enten­dien­do más y enri­que­cien­do mi pri­me­ra opi­nión. Esto últi­mo apli­ca con el arte, per­so­nas y con todo lo que en algún momen­to deter­mi­na­do sin­ta­mos ajeno.

No hace mucho Enri­que Die­mec­ke puso a can­tar y aplau­dir al públi­co lue­go de haber eje­cu­ta­do el Réquiem de Mozart en Bellas Artes. En aras bajar la obra a la masa no se preo­cu­pó por el sobre­co­gi­mien­to (mucho o poco) que pudie­ron haber sen­ti­do sus escu­chas y con­vir­tió el Réquiem en un enco­re de un con­cier­to de Juan Gabriel.

Señal con valor I


Fuen­te: http://twitter.com/JMRivaPalacio/status/7975457092

Me que­da cla­ro que el repor­te­ro feli­ci­ta a su cole­ga por el hallaz­go perio­dís­ti­co, pero la redac­ción es tan poco afor­tu­na­da que el moti­vo de su ale­gría pro­fe­sio­nal se difu­mi­na, y con­si­de­ran­do el con­tex­to social en el que se da la feli­ci­ta­ción, se con­vier­te en una estam­pa de la sen­si­bi­li­dad del comu­ni­ca­dor ante los gran­des tram­po­li­nes las gran­des tra­ge­dias.