Una rosa
La única rosa que me regalaste se fue desbaratando apenas abandonó tus manos. Conjeturas hubo, desde luego. Pero hoy sé que la rosa se marchitó de miedo, petrificada. Yo le cerré los párpados antes de que cayeran. Así dejó de quebrarse.
La única rosa que me regalaste se fue desbaratando apenas abandonó tus manos. Conjeturas hubo, desde luego. Pero hoy sé que la rosa se marchitó de miedo, petrificada. Yo le cerré los párpados antes de que cayeran. Así dejó de quebrarse.
Día de crecimiento, de cartas, espejos y onzas. La dislexia, otra voz del aquelarre. Riesgo, la diáspora. Cantan, copulan. Casa de silencios habitables.
El espacio entre el vagón y la piedra es el aliento roce de una ballena
su bramido (sin diosa que sonría) reverberante espejo de la posibilidad de nada
alas cabello tentáculos de sombra
como dientes
en silencio sádico
a la deriva
a Julio César Oliva y su Sonata de la Muerte
La guitarra llega antes al esternón que a los oídos… o es el escalofrío del pecho que quiere participar cantando. Se compadece de la angustia de la guitarra y quiere abrazar su vibración. Empatía de voces, llanto de la conmoción sonante.
Como hambre, como sed, como desesperación, el temblor de cuerpo del adicto, necesitarte, incertidumbre, bloqueado, limbo, afuera, no tienes voz, estás afuera, en el silencio, en el frío, tiritas, los labios secos, te sangran, te cuelgan de un patio secundario.
Esparcido en notas breves de cuaderno, de aliento corto asmático por ansiedad. Siempre el sueño, nunca la memoria. A veces recuerdo pero casi siempre me sumo con asombro al protagonista delineado en cada texto. Arena desmemoria en el dorso de los párpados. Promesa de personaje. Musa de tercer mundo.
El epitafio reza: “Lee epitafio y reza, asustado”. Reza y que el eco te devuelva la existencia o su reflejo, prueba de aliento, de epitafio, reza.
Los lazos no son ni tan fuertes ni para siempre. Todos los personajes se entienden los unos a los otros apenas de manera parcial. No pueden comunicarse, no pueden decirse lo importante. Los vínculos se disuelven. ‘Ex’. Tu ‘ex’, para decir fantasma. ¿Quienes fuimos cuando eramos pareja? ¿Quienes fuimos en cualquier pasado? Se dice ‘ex’, como podría decirse fantasma. Un escalofrío hueco en la memoria tiritando en la espalda.
Disloqué mi atención. Un estímulo no sucede a otro en orden. Sin la ansiedad de la sucesión. El canto es más sonido que lenguaje. Hay ritmo pero es completamente distinto, sin anticipación: cada golpe de tímpano es una sorpresa y un estremecimiento. Algo tintinea reverberando y el estremecimiento conmueve, es la emoción misma, sin tiempo, desbordante palpita oídos orejas como los gatos como la mariguana los bajos la barbilla en la escalera de metal.
Una mujer me llama en las fotografías que guardo
sólo una siempre ahí
observándome
sólo Eva
¿y todas hasta ahora?
una que te espera
sólo una
una
observándome
te juzga
la olvido
me alejo
sólo ella
una sola
I’m going to avenge you
let me go the bathroom to throw away the beer
I said that she was going to knock me down
and how she did
It’s not about who you fuck
but the stripes of static time
the lost year
I learnt that it wasn’t a competition
that you had to let yourself get excited
too late as always
beg beg again
shiver amongst the desire to kill oneself
that’s why he said he gets lost
better to forget than becoming old
stirred old lady
eating anything but muesli
a December the first away from big noses
turned up one white twenty-seven years
silence, Death without End
morning star