Una rosa
La única rosa que me regalaste se fue desbaratando apenas abandonó tus manos. Conjeturas hubo, desde luego. Pero hoy sé que la rosa se marchitó de miedo, petrificada. Yo le cerré los párpados antes de que cayeran. Así dejó de quebrarse.
La única rosa que me regalaste se fue desbaratando apenas abandonó tus manos. Conjeturas hubo, desde luego. Pero hoy sé que la rosa se marchitó de miedo, petrificada. Yo le cerré los párpados antes de que cayeran. Así dejó de quebrarse.